HACIA LA UNIVERSALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN MÉDICA EN COLOMBIA: Esbozo de un proceso de transformación educativa basada en las TIC

Por Zoilo Cuéllar Sáenz, MD.

Treinta años de ejercicio profesional continuo en el ámbito clínico y quirúrgico, de los cuales dos terceras partes involucrado en la formación de nuevas generaciones dispuestas a continuar el arte y la ciencia de la medicina, me han generado cuestionamientos radicales frente al profesional de la salud que necesita Colombia, y probablemente el mundo actual, donde cambios dramáticos en la forma en que se sirve al paciente y a las comunidades en sus diversas necesidades, en términos de salud y bienestar; la disposición de mayores y mejores recursos informáticos; y, particularmente, la nueva manera de comprender la salud como un proceso constantemente adaptativo en función de la vida y la diversidad, exigen una manera diferente de entender y disponer los alcances y las propuestas educativas hacia una verdadera universalización de la formación médica.

La sociedad indiscutiblemente demanda un médico diferente, un médico que no sólo mantenga sus firmes lazos locales, sino que además extienda su campo de acción más allá de las fronteras físicas. Aspectos novedosos frente al establecimiento de relaciones virtuales que promueven un posicionamiento universal de la atención y a la vez la necesidad de una persona que lidere procesos sistematizados dentro del marco de la incertidumbre que representa el continuo salud – enfermedad, vida – muerte, privilegian la necesaria reducción de las distancias y los tiempos en función de los recursos tecnológicos actuales, las redes sociales virtuales, y la robótica entre otros. Parafraseando a Andrés Openheimer, es necesario reinventar a los profesionales de la salud (y disponer de nuevos escenarios para su formación y su ejercicio profesional) para desarrollar la medicina como “una actividad que será más predictiva, preventiva, personalizada, participativa e interdisciplinaria”.

Durante el último año he preguntado a muchos profesionales del área de la salud su opinión sobre una facultad de medicina sin exámenes de admisión. Su titubeo casi uniforme (un 82% para ser más exacto) se ha referido en la mayoría de los casos a estandarizaciones necesarias y esquemas rígidos que sólo tienen su arraigo en un paradigma hoy por hoy anacrónico. Considero que los filtros hasta ahora establecidos para la admisión de candidatos a Médico, a la postre sólo tenían un propósito claro: limitar la cantidad de estudiantes que pudieran ocupar puestos físicos en espacios restringidos. Las aulas físicas no son tan indispensables en la era actual. Las personas con una verdadera vocación no tienen por qué ver destruidos sus sueños al carecer de algunas competencias que de una u otra manera no son más que razones artificiales para filtrar y reducir los grupos de estudiantes a su más mínima expresión.

Pero, por otro lado, todavía más preocupante, el estándar de médico que se deseaba formar a principios del siglo XX (Flexner y Fundación Rockefeller) ha ocupado ahora un segundo lugar. Los requisitos para médicos científicos e investigadores siguen vigentes pero las necesidades actuales son mucho más perentorias y giran en torno a la formación de médicos más humanos y cercanos a sus poblaciones. Aun así, las facultades de medicina todavía están formando predominantemente médicos para la era industrial mientras que la población demanda otro tipo de profesional.

Si el factor determinante era el modo mediante el cual los estudiantes recibían muchos de los conocimientos, hoy con las nuevas tecnologías, los factores geográficos o físicos son secundarios y permiten repensar la educación mediante elementos virtuales para salvar distancias y extender tiempos, dar mayor autonomía y fortalecer dominio de competencias personales e individuales, en función de un propósito común: servir a la salud.

Pero todavía se cree en el “promedianismo”. La invención del hombre promedio (Quetelet) marcó el comienzo de la era del promedio y el momento en el que el promedio se volvió “normal” mientras que el individuo se convirtió en un error y los estereotipos se validaron con el sello de la ciencia. A partir de esos estereotipos se quiso mejorar el promedio tanto como fuera posible, clasificar a la gente dentro de rangos y así juzgar el talento, todo lo cual se convirtió en la base del sistema educativo y en la evaluación de empleados y estudiantes como componente esencial de la industrialización, dejando de lado totalmente el valor de lo individual.

Es así como para Flexner (y el grupo artífice de ello: el Hospital John Hopkins) el estándar significaba que todos los médicos tenían la responsabilidad de generar nueva información y crear progreso en la ciencia médica, estándar que obtuvo directamente de la medicina alemana de la época.

Creo que, con los recursos informáticos actuales, cada individuo se puede potenciar a sí mismo y desarrollar sus competencias al ritmo personal trazando las rutas que le permitan ejercer una profesión más cercana a las necesidades actuales. La salud, entendida como la capacidad para adaptarse y auto-manejar los desafíos físicos, mentales y sociales (Jadat), exige que los médicos participemos en el empoderamiento de cada individuo para el logro de ese propósito recurriendo a los recursos virtuales y tecnológicos disponibles.

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Por lo anterior, he sentido la necesidad de desarrollar programas que permitan la universalización de la formación y la atención en salud mediante la comprensión y aplicación de estrategias virtuales, y propender por la construcción de sistemas que acompañen este nuevo proceso de cambio hacia una salud más global.

Para solicitar más información consulte http://www.zoilocuellar.com

zcuellars@zoilocuellar.com

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